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Amigos de la Tierra La Rioja realiza un vídeo sobre las energías renovables

Sin ningún tipo de planificación, sin estudiarse adecuadamente los impactos ambientales ni sobre el territorio… entre el Gobierno de La Rioja y el Ministerio de Industria están tramitando más de media docena de parques eólicos en nuestra región. Los proyectos son los siguientes:

  • Parque fotovoltaico Murillo I y II
  • Parque eólico Valderrete
  • Parque eólico Los Cruzados
  • Parque eólico Jubera II
  • Parque eólico Ausejo- Ocón

A esto hay que sumar los parques eólicos La Aldea, Aldealobos y Jubera I sin ningún tipo de respuesta por parte de la administración a pesar de haber presentado alegaciones en tiempo y en forma. También tenemos proyectos de tendidos eléctricos que atraviesan La Rioja, bien el procedente de parques eólicos aragoneses en Alfaro o de los parques fotovoltaicos proyectados en Mendavia. No podemos hablar de transparencia ni de participación pública. Directamente el Gobierno Central y el Riojano solo nos deja una opción: alegar a los proyectos, nada más. Se tratan de proyectos que cambiaran La Rioja los próximos 30 ó 40 años, pero se están tramitando a toda máquina.

Aldealobos, en esta pequeña localidad del valle de Ocón se quiere construir un parque eólico a menos de 1000 metros del casco urbano

Desde Amigos de la Tierra La Rioja hemos realizado un pequeño vídeo donde queremos mostrar que existe otro modelo energético, que no está basado en grandes proyectos como todos los anteriores, que no afecta a la biodiversidad ni al territorio y que podría generar muchísimo más empleo.

Puedes ver el vídeo aquí.

En Logroño, 9 de marzo de 2021

¿Los últimos días de Cofín?

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Los últimos días de Cofíin

Conocí el Carrizal de Cofín hace unos años. Había leído en una publicación, promovida por el Grupo Ornitológico de La Rioja, la importancia del paraje “Cofín-Rigüelo” para las aves esteparias (ganga ortega, sisón…). Era una iniciativa de divulgación para su protección. El Ayuntamiento de Alfaro se había comprometido a considerarlo un espacio de especial conservación.

Desde entonces he sido asidua en las visitas. Es un lugar maltratado en décadas pasadas, pero que se recupera con rabia, como suele hacerlo la vida. El carrizal propiamente dicho, reducto de vida acuática y de nidificación de numerosas especies (aguilucho lagunero, fochas, pollas de agua, garzas, martinete, avetoro…) y las tablas inundables aguas abajo, antiguos arrozales y cultivos de eneas, de una belleza impresionante pero delicada, de tierra salitrosa salpicada de precipitaciones salinas blancas como la nieve, matorral halófilo que solo crece en estas tierras salinizadas (fueron abandonadas para el cultivo por esta razón), y los airosos tamarices. Cigüeñuelas, andarríos, garcetas, avefrías…disfrutan de estas bellas y pictóricas tablas, al igual que algunos paseantes y ciclistas conocedores de la zona. Huellas de jabalí, corzo, zorro, garduña…. Lagartos ocelados tomando el sol….

Y en semejante espacio, digno de una cuidadosa conservación, donde la Consejería hizo recientemente una afortunada intervención mejorando acequias que recogen la escorrentía natural de las yasas (pequeños barrancos) para que no falte el agua, caminos, aparcamientos, paneles explicativos; en la parte más cercana a la fábrica de Orlando (Heinz), pretenden instalar un gran parque solar que podría destruir cientos de hectáreas de estepas que circundan el carrizal de Cofín y que están ligados ecológicamente al mismo, destruyendo así una parte importante del paisaje estepario alfareño

Es cierto que ya es hora de impulsar las renovables, pero la transición ecológica requiere de un cuidado extremo, no dar palos de ciego, ser escrupulosos con el análisis del impacto ambiental y preservar los espacios más valiosos. Lo conservador, puede ser lo más progresista. La energía solar tiene menos impacto sobre el medio, pero lo tiene. Y a pesar del retraso que llevamos, y quizá también por ello, debemos hacerlo extremadamente bien para no cometer errores irreversibles. Los paneles solares atraen a los insectos acuáticos que los confunden con agua por sus reflejos, depositan sus huevos, que no prosperan, lógicamente, con la consiguiente pérdida para la biodiversidad. El suelo bajo los paneles no solo pierde la cubierta vegetal, termina perdiendo también la fertilidad, y eso conduce a la desertización. El impacto es importante para flora y fauna. No se puede poner en cualquier sitio, no en un paraje que se ha reconocido de gran valor ecológico y merecedor de conservación y de protección. AÚN ESTAMOS A TIEMPO.